BRUSELAS.- La Unión Europea (UE), salvo el Reino Unido y República Checa, adoptó un nuevo instrumento de prevención fiscal: un tratado de disciplina presupuestaria que debería funcionar como arma de disuasión ante cualquier tentación de caer en gastos excesivos y repetir crisis de deuda "al estilo griego".
Los jefes de Estado y Gobierno de 25 de los 27 socios rubricaban ayer el tratado del control fiscal que obliga a una mayor disciplina presupuestaria como método para prevenir nuevas crisis de deuda en Europa, donde hay, hasta la fecha, tres socios rescatados por la UE y por el Fondo Monetario Internacional (FMI): Grecia -dos veces-, Irlanda y Portugal.
La mayor parte de los líderes europeos estamparon su firma en el nuevo texto, patrocinado por Alemania y Francia, aliados en el "eje franco-alemán" que preconiza la austeridad como regla, el cual promueve una mayor disciplina en materia, sobre todo, de déficit y deuda públicas, con objetivos obligatorios de "equilibrio presupuestario". El tratado obliga a incorporar en las constituciones nacionales -España ya lo ha hecho)- la denominada "regla de oro", que limita el déficit estructural al 0,5% del Producto Interno Bruto (o PBI). También contempla sanciones casi automáticas para los socios que superen el límite del 3% de esa variable.
No obstante, a pesar de que el camino legal del texto parecía liberado en el último momento, Irlanda anunció que someterá el texto a referéndum, lo cual supone un obstáculo imprevisto. Pero independientemente del resultado de la consulta, el texto entrará en vigor cuando lo aprueben 12 de los 17 socios de la eurozona. La canciller alemana, Angela Merkel, expresó que con la firma del nuevo tratado, la UE ha dado "una señal fuerte de que hemos aprendido de la crisis, de que hemos entendido las señales y de que en el futuro seremos una Europa unida políticamente", aseguró. "Se trata de un hito en al historia de la Unión Europea", agregó.
El presidente del Consejo Europeo, Herman van Rompuy, quien fue reelegido en su cargo por dos años y medio más, dijo que desde ahora toca un arduo trabajo para "convencer a los parlamentos y a los votantes de que el tratado es importante para devolver al euro a aguas tranquilas de forma sostenida".
Mientras Europa decidía -casi por unanimidad- someterse a una estructura de normas mucho más dura en materia de control de déficit y deuda pública, el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, retaba a Bruselas y en lugar del objetivo de reducción de déficit pactado con la Comisión de los 27 (4,4% del PIB) este año, anunciaba un objetivo del 5,8%. (DPA)